De la imitación a la creación

Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual sino mediante la simulación directa. Sintiendo, no pensando. 

G. Rizzolatti

 En 1996 el equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), estaba estudiando el cerebro de monos cuando descubrió un curioso grupo de neuronas. Las células cerebrales no sólo se activaban cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente con contemplar a otros hacerlo, también se encendían. Se les llamó neuronas espejo o especulares.

Tras las primeras investigaciones de Rizzolatti en monos, pronto se localizaron también dichas neuronas en el hombre, justo en la corteza cerebral frontal inferior.

Estudios posteriores confirmaron que la imitación iba más allá de los movimientos, y que también sucedía con las emociones y los sentimientos; hasta el punto de que podrían ser el origen del denominado “contagio emocional”, que consiste básicamente en que una persona tiende a comportarse emocionalmente de forma similar a las personas de su entorno.

A su vez, el sistema espejo tiene muchas más implicaciones que las de imitar movimientos, sentimientos o emociones de los demás; y permite comprender lo que piensan otros individuos, logrando ponerse en el lugar del otro. De este modo surge la empatía y la posibilidad de imaginar lo que el otro está pensando.

Daniel Goleman menciona en su libro Inteligencia Social un conjunto de estudios sobre el contagio emocional.

Las neuronas espejo rastrean el flujo emocional, el movimiento e incluso las intenciones de la persona con la que estamos, y reeditan en nuestro propio cerebro el estado detectado, al alborotar en él las mismas áreas que están activas en el de la otra persona.

Usted entra a trabajar a una empresa con muchas expectativas, optimismo y deseos de desarrollarse, pero apenas llega siente un ambiente negativo. Escucha comentarios negativos en los pasillos,   conflictos en los equipos de trabajo, quejas de compañeros… A la semana, su estado de ánimo optimista ha cambiado y poco tiempo después es uno más hablando de forma negativa. O quizás experimenta lo contrario, usted estaba tenso, preocupado, negativo, y  entra en una empresa con buen ambiente de trabajo, donde la gente se lleva bien, los compañeros bromean y ríen,… y en pocos minutos usted ha cambiado de estado de ánimo.

Un estudio realizado con 272 ejecutivos reveló que quienes eran más positivos se desempeñaban mejor y llegaban más alto en la empresa. Ser positivo no solo ayuda a desempeñarnos mejor, también contagia de optimismo a los demás y ayuda a crear un ambiente laboral grato que beneficia a todos.

Por otro lado, los estudios demuestran que cuando el jefe es positivo o negativo, su impacto en el estado anímico del equipo es aún mayor.

Y es que las emociones se contagian, sean positivas o negativas.

Cuando estamos resfriados, nos cuidamos de no acercarnos a otras personas por temor a contagiarlas. Pero cuando estamos negativos, nos acercamos a todos y comentamos todo lo malo que vemos, contagiando nuestra negatividad de manera inconsciente a los demás. Decenas de estudios demuestran que tener mala vibra, durante períodos prolongados, baja nuestras defensas y nos hace vulnerables a todo tipo de enfermedades, inclusive al cáncer. ¿Así que…qué quieres contagiar en tu vida y en tu trabajo?

Las emociones negativas cumplen su misión en la vida pero debemos controlar el tiempo que estas emociones permanecen con nosotros.

El sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás y su potencial trascendencia para la ciencia es tanta que el especialista Vilayanur Ramachandran ha llegado a afirmar: “El descubrimiento de las neuronas espejo hará por la psicología lo que el ADN por la biología”.

Las neuronas espejo demuestran que verdaderamente somos seres sociales por tanto cuando escuches “No imites, tienes que ser original”, expresión muy extendida en Occidente, no hagas caso. Primero tienes que imitar y después ser original. Alcanzar esto último no es fácil pero en la diferencia está la esencia y muchos te tacharan de loco… ¡Qué no se te contagie!. ¡Espero y deseo que tu cambio sea positivo para ti y para todos los demás!.

A continuación os dejo con el vídeo del Capítulo 56 de Redes para la Ciencia, Mentes conectadas sin brujería, dedicado más en profundidad a este tema.

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Acerca de Patricia Conde

No creo en la escasez sino en la abundancia; no quiero competir sino compartir;no creo en la rivalidad sino en el amor; no creo en las limitaciones sino en el ser humano. Creo que hay algo aún más grande por llegar y quiero compartirlo contigo.
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2 respuestas a De la imitación a la creación

  1. narses dijo:

    Me gusto mucho este texto, puesto que desconocia de la existencia de estas neuronas. Me parece muy interesante puesto que he experimentado algún caso en diferentes trabajos; si algun jefe lee esto, decir que se trabaja y rinde mucho mas en un buen ambiente de trabajo! jajajjaja y decir que todo esto es cierto. Te felicito por lo bien explicado que esta el texto y por haberme enseñado algo nuevo, pues no tenia ni idea de estas neuronas jejjeje. Te lo curras muy bien, felicidades, me gusto mucho!!!

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