La ley de los 21 días

Al hablaros de este tema me viene a la cabeza el programa de televisión “21 días”… Y es que según los expertos se necesitan tres semanas para crear, romper o modificar costumbres.

¿Cómo puede afectar a la vida de una persona esto?

Cuando Samanta Villar dejó “21 días” decía que lo hacía “por agotamiento” y para “recuperar” su vida personal.

Tras catorce meses presentando el programa de reportajes en primera persona y tras haber vivido “varias vidas en una sola”, la reportera abandonó el proyecto para”recuperar la normalidad”.

La entrevista que concedió al diario ABC nos deja ver a una persona comprometida con su trabajo y poco comprometida con su vida, de lo cual puede surgir un importante debate…¿hasta que punto es importante ser importante?, ¿se puede pensar en “trabajo es trabajo” cuando ves sufrir a la gente? según mi percepción al oír sus palabras es que sí…

“Ha habido momentos duros pero lo peor ha sido ver el sufrimiento de la gente con la que he ido conviviendo y, al menos, si les hemos podido ayudar, en cada caso o historia, me siento muy halagada de haberlo podido hacer”.

Fragmento de la entrevista que concedía Samanta Villar al Diario ABC en Marzo de 2010.

De todas formas aquí venimos a hablar de hábitos saludables y de abandonar las malas costumbres, ideas erróneas o pensamientos negativos. Y todo esto es posible siempre y cuando uno se lo tome en serio y tenga disciplina.

¿Cambiarías tus hábitos destructivos por hábitos más saludables?

El 99% de las personas cambiarían algún aspecto de su vida: conductas que no acaban de convencer, aspectos de la personalidad que no terminan de gustar o maneras poco fructíferas de trabajar…

A continuación te doy las claves para poder hacerlo.

Como afirma el padre de la psicología moderna, William James, para crear o romper un hábito uno tiene que hacer algo durante 21 días consecutivos. Después de las tres semanas, afirma, la acción repetida quedará interiorizada como una costumbre.

Con voluntad, disciplina y esfuerzo, es como se consiguen los grandes cambios. Y es así, también, como se consiguen implantar nuevos hábitos.

La teoría parece fácil, pero muchos se estarán preguntando cómo se consigue implantar una nueva rutina de manera consciente. Los expertos dicen al respecto que basta con dedicar unos cuantos minutos cada día. De esta manera el cerebro va asimilando esa nueva orden día tras día hasta que, después de los 21 días, ha dejado de ser un acto de voluntad para convertirse en un hábito.

Hay muchas maneras de llevar la prueba a cabo. Una de ellas es el plan que han ideado las psicólogas Eugenia Toralla y Mirna Sosa para los lectores de Revista Amiga, y que promete ser eficaz. Consta de nueve puntos que puede llevar a cabo cualquier persona que se lo proponga:

  • El primer paso y el fundamental, antes que nada, es seleccionar la actitud que uno quiere sustituir por otra que mejore el comportamiento.
  • El segundo punto consiste en analizar los alcances del mal hábito, y determinar las acciones para erradicarlo.
  • Una vez hecho esto, y como cuentan ambas psicólogas, hay que elaborar una lista de las razones por las cuales uno quiere eliminar o cambiar un hábito. Eso, afirman, “nos ayudará a tomar el compromiso con acción positiva”.
  • Otro de los pasos importantes es el de decidir la fecha para empezar el cambio y escribirla en un lugar visible, como la agenda o un calendario.
  • Después, uno debe definir la acción que quiere llevar a cabo y asegurarse de que esté a su alcance.
  • En sexto lugar, hay que preparar el entorno: retirar todas aquellas cosas que conducen al hábito y evitar las circunstancias rutinarias para facilitar la acción de seguirlo. Es decir, poner voluntad.
  • El punto número siete consiste en buscar estímulos nuevos y positivos, y sobre todo automotivarse con los cambios que uno va experimentando, aunque sean mínimos.
  • Cuando los esfuerzos son infructuosos, es fundamental empezar de nuevo y detectar dónde se ha fallado. Y si en realidad no se obtiene ningún resultado, lo mejor es buscar ayuda profesional o grupos de apoyo.
  • En último lugar, hay que trazar mentalmente el panorama de cómo se vería uno mismo después de haber tenido éxito con el cambio de hábito. Y, sobre todo, hay que tratar de ser positivo para no recaer.

Si uno mismo ha seguido cada punto de manera correcta, no le será difícil darse cuenta de que en 21 días ha implantado un nuevo hábito en su vida; y una vez conseguido uno, ya se puede ir a por el siguiente.

Muchas personas fallan en el intento de cambiar de hábitos. Y no es porque desistan al llevarlo a la práctica, ni porque no sean capaces de seguir una rutina. Muchos fallan porque no determinan bien lo que quieren. Algo tan sencillo como definir con exactitud qué se quiere conseguir es básico para obtener buenos resultados.

Cuando el individuo sepa qué es lo que quiere exactamente, todo será más fácil. Pero, sobre todo, tiene que poner de su parte. La voluntad es la clave del éxito, y como dice el conocido escritor Berto Pena en su artículo El método Jerry Seinfelf para formar hábitos:  “es tan sencillo que contarlo suena ridículo, pero es tan eficaz que contarlo es imprescindible”.

Compromete con el cambio.

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Acerca de Patricia Conde

No creo en la escasez sino en la abundancia; no quiero competir sino compartir;no creo en la rivalidad sino en el amor; no creo en las limitaciones sino en el ser humano. Creo que hay algo aún más grande por llegar y quiero compartirlo contigo.
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