Vivir sin miedo


La vida es maravillosa si no se le tiene miedo

Charles Chaplin

 

Hace unos días llego a mis manos un libro del que había oído hablar. El libro en cuestión se titula “Las palabras que curan” de Alex Rovira. En mi opinión, no creo que en primera instancia el autor persiguiera el fin de curar, pero es una bonita forma de hacer que las palabras se conviertan en el apoyo que muchas personas necesitan.

Las páginas de este libro son realmente pensamientos que algún día pasaron por la mente de personas, que cómo tú y yo, hacían reflexiones acerca de los diferentes aspectos de su vida. Palabras que conectaban con sus anhelos y que eran fuente de energía positiva para lograr sus objetivos. Que mejor fuente que las palabras para despertar un cambio en la consciencia porque, como dice Álex Rovira, “las palabras son el vehículo de contacto de nuestra alma con la realidad”.

Si nos paramos a pensar, posiblemente estas frases no fueron fruto del éxito sino del fracaso. Nadie conoce el verdadero valor del éxito sin antes haber tenido un tropiezo, y nadie reflexiona de esta manera sin antes haberse planteado un cambio. Aquí me estoy refiriendo a cambios conscientes, bien en la manera de pensar o en la forma de actuar, y no producido por factores externos (hemos de recordar que la vida está en constante movimiento, lo importante es saber manejar el timón de nuestro barco).

Yo también soy de la opinión de que los libros “curan”, siempre que se elija una determinada lectura, que bien la han denominado de autoayuda o crecimiento personal (aunque ¡¡¡cuidado!!! no todo lo catalogado aquí cumple con este precepto así que también aconsejo que pidamos consejo o nos guiemos por nuestro propio juicio… además no todos partimos del mismo punto, estamos en la misma situación o nos sirven las mismas cosas). En los libros encontramos toda aquella sabiduría que llevamos dentro y que nos es útil en determinados momentos. Sólo tenemos que recordar lo que ya sabemos y trabajar con ello. Algunos utilizan la ayuda de un familiar o de un amigo que les aconseje, otros llegan a pedir ayuda a un profesional, pero ¿cuántos ven en un libro una ayuda? Por suerte cada vez más personas, pero ¿cuántas reaccionan y logran actuar tomando las riendas de su vida? Quizá sea más difícil con un libro porque no ves el apoyo en el exterior, es igual que la persona que decide hacer ejercicio sola a diferencia del que va acompañado o con entrenador personal, ¿pero no es verdad que sin ti no podrías hacerlo realidad?, es tú vida ¿quién va a vivirla?, por lo tanto, ¿qué puedes hacer para sentirte bien cada día de tu vida y permitirte vivir?.

No sé si a vosotros os ha pasado alguna vez, pero a mí me suele ocurrir que cuando me paro a pensar ¿y ahora qué? La respuesta viene en forma de libro, amigo o compañero, actividad o trabajo….y otras muchas veces en forma de disputa, accidente o pérdida. En el primer caso nos sentimos felices y la vida nos parece maravillosa e incluso ¡mágica!, pero sin embargo en el segundo caso….uno nunca desearía sufrir ni pasar por esos momentos.  Pero al igual que no hay éxito sin fracaso,  no hay bueno sin malo, y esta es la realidad que a voz de pronto nos toca vivir. Nos han enseñado a vivir en el mundo de la dualidad desde que éramos pequeños pero ahora nosotros somos responsables de nuestra vida y, en cierto sentido, de la de los demás. Me gusta creer que “cuándo tú cambias el mundo cambia”, independientemente de que no puedes hacer que cambie nadie si no está dispuesto a hacerlo.

Quizá ante una pérdida logremos ver lo importante que es estar con nuestros seres queridos y mostrarles cuanto significan para nosotros; un accidente o una enfermedad puede hacernos reflexionar acerca de lo que queremos hacer realmente en nuestra vida y aprender a vivirla como nunca antes lo habíamos hecho; una discusión puede ser mejor que un silencio…. Tanto lo bueno como lo malo te hace aprender a ti y a los demás.

Una nueva actitud, un nuevo patrón de pensamiento y las acciones correctas (entendidas estas  como aquellas en línea con lo que pensamos y decimos) nos permitirán deshacernos de los miedos que nos impiden vivir plenamente nuestra vida. Todo lleva su tiempo, pero no comenzará a hacerse realidad hasta no dar el primer paso.

La frase con la que comienza mi relato es aquella que me ha impulsado a escribir estas líneas. Como terapia no sólo leo sino que también escribo y lo he venido haciendo desde que era una niña. Algunas personas utilizan las cartas del Tarot o el I-Ching y otros oráculos para conectar con el Universo o con su yo interior pero yo he decidido abrir al azar las páginas de este libro. Te invito a que tú hagas lo mismo con este u otro libro como ejercicio de reflexión, de manera confiada y sin escepticismos. Yo tengo la firme creencia de que las casualidades no existen y creo en una energía superior que mueve el mundo (quizá sea la energía de nuestros pensamientos). Te diré que hace un par de días pensaba en algo concreto y abrí al azar las páginas de este libro. Lo hice en 4 ocasiones y todas las frases que salieron pertenecían al mismo autor…y es que era el autor la clave que se identificaba con aquello en lo que estaba pensando. No sé cómo sucede esta conexión pero tampoco me lo planteo, simplemente doy las gracias de que suceda. Y obviamente para mí la frase La vida es maravillosa si no se le tiene miedo” se identifica con todos los miedos que pesan a mis espaldas y que observo en mi día a día. Esos miedos no me dejan vivir, no me dejan sentir, y no me permiten ver que camino es el que realmente quiero.Trabajar con ellos está siendo mi principal objetivo en este momento y tengo claro lo que aprendí de ellos: 1- nunca es demasiado tarde;  2- el no hacer no evade responsabilidades y genera mayores obstáculos. Conclusión= posponer algo es una pérdida de tiempo, con el tiempo tendrás que tratar el asunto pendiente y te requerirá de un mayor esfuerzo. El miedo se va apoderando de ti en este aspecto y llega a contagiar y extenderse a otras partes de tu vida. Y tú, ¿de qué tienes miedo?, ¿cómo has pensado gestionar tus miedos?

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Acerca de Patricia Conde

No creo en la escasez sino en la abundancia; no quiero competir sino compartir;no creo en la rivalidad sino en el amor; no creo en las limitaciones sino en el ser humano. Creo que hay algo aún más grande por llegar y quiero compartirlo contigo.
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